Enrique Bunster y sus miniaturas históricas

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Por Jorge Arturo Flores

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Aunque en vida recibió muchos galardones literarios, excepto el Premio Nacional de Literatura, y en torno suyo abundaron las alabanzas, creemos que las letras chilenas no han valorizado en su exacta dimensión la excelente tarea del escritor en comento.
Enrique Bunster fue periodista, escritor, cronista histórico, dramaturgo. En el periodismo destacó por sus crónicas siempre amenas, simples, ricas en erudición histórica y dotadas de un estilo que hace grata la lectura.
Estilo que, sin duda, le viene por el periodismo.
Los numerosos artículos sobre sus libros devinieron irremediablemente en el mismo intríngulis: periodismo y literatura. El debate de nunca acabar. Y a continuación se despachaban disquisiciones, no precisamente amenas, para llegar a ninguna conclusión valedera.
La mayoría de los escritores chilenos, al menos los grandes, comenzaron su vocación literaria en las páginas del periodismo. Después convergieron en los textos. En el fondo, ganan los dos géneros y el que agradece más es el lector, fin último, porque, quiérase o no, el periodismo suelta la pluma y está obligado a ser claro, no así el escritor que, en busca de la celebridad, tiende a enredarlo todo.
Entonces, se produce la ecuación perfecta.
Enrique Bunster nos recuerda a Jorge Inostrosa en ese acendrado amor a todo lo que huela chileno, especialmente en su pretérito, y en lo periodístico, tiene cercanía con el otro gran cronista, Joaquín Edwards Bello, aunque se notan algunas diferencias.
Pero en todos prevalece ese especial cariño hacia la patria y la concurrencia de un estilo llano y ameno.
Si damos una rápida mirada sobre la obra de Bunster, que en vida publicó más de veinte libros y póstumamente surgieron otros, nos daremos cuenta de la profusidad y vario de su producción.
Le llamaron “escritor del mar” porque gran parte de su quehacer se plasma en la “biografía marítima” del Océano Pacifico, sus islas y la Antártica. Por otro lado, un crítico lo bautizó como el “cronista de la pequeña historia” (petit histoire), tan preciada por quienes gustan sumergirse en la historia patria, pero hurgando en su intrahistoria y evadiendo la oficial.
Eso en cuanto a crónicas.
Respecto de su trabajo como narrador, publicó Aroma de Polinesia y La Primera Noche Galante en cuentística y en la novela Un Ángel para Chile, que es un texto de sátira social.
Como dramaturgo vio una obra premiada y puesta en escena por el Teatro Experimental, La isla de los Bucaneros.
Pero su mayor mérito es haberse constituido en un excelente cronista histórico. Sus crónicas, repetimos, hablan de una erudición plena y están convenientemente adobadas con un estilo claro, sencillo, breve, que es todo un manjar para los lectores. Maneja una variedad de temas, hincando el diente en los personajes históricos que de alguna manera han tenido relevancia en el devenir histórico. “Busca las notas interesantes, el dato curioso, los casos raros, las noticias inéditas, los hechos históricos olvidados, las hazañas increíbles, pero ciertas, los fenómenos naturales” (Alone).Sus libros de crónicas históricas debieran ser textos obligados en la enseñanza chilena como introducción al conocimiento de nuestra historiografía. Y ganarían, sin duda, los educandos, porque ellas parten por interesar al leyente y no aburrirlo con majaderías.
El gran respaldo de un autor son sus libros y don Enrique Bunster los produjo en abundancia y talento. He aquí la nómina de sus publicaciones:

La primera noche galante, 1933, Teatro verosímil, 1933, Nadie puede saberlo, 1934, Casa de locos, 1937. Un velero sale del puerto, 1937, El hombre y sus recuerdos, 1938, Después de sus días, 1938, El tren de carga, 1938, Isla de los Bucaneros, 1940, Lord Cochrane, 1943, La isla de los Bucaneros, 1948, Bombardeo de Valparaíso, 1948, Corresponsal de la Antártica, 1948, Motín en Punta Arenas, 1950, Mar del Sur, 1951, Teatro Breve, 1953, Chilenos en California, 1954, La Orana Tahití, 1956, Para reír y rabiar, 1958, Un Ángel para Chile, 1959, Aroma de Polinesia, 1959, Operación Vela 1964, Recuerdos y Pájaros, 1968, Tiempo Atrás, Casa de Antigüedades, 1972, Bala en Boca, Cuentos Selectos, 1973, Oro y Sangre, 1974,

PÓSTUMAS
Distinguidas historias, 1976, Crónicas Portalianas, 1977, Crónica del Pacifico, 1977, Crónicas Azul y Verde (1995), Vía Cabo de Hornos, 1998.

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