PAPELUCHO Y MARCELA PAZ

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Por Jorge Arturo Flores

He aquí un caso singular: la creatura literaria opacó a su creador. Papelucho, de gran raigambre pública, especialmente en el ámbito infantil, terminó por apagar, en cierta forma, la figura de su creadora, Marcela Paz. ¿Quién la recuerda a menudo?. Ciertamente surge en los libros de historia literaria, más aun si obtuvo   el Premio Nacional de Literatura. Pero, no obstante ello, después del galardón, hay en torno suyo una especie de silencio manifiesto. No tiene la llegada de otros autores nacionales que aparecen asiduamente en el escenario.

En este caso, Papelucho cobró vida propia y se independizó.

En los colegios, sus libros de aventuras – al través del diario personal – es fuente obligada de lectura y los infantes disfrutan con las peripecias que le ocurren. Los mayores, los que pasaron por esa etapa, recuerdan con  afecto esos textos.

Pero queda flotando en el ambiente una suerte de desconsideración hacia la persona.

Como tal fue absolutamente normal: casada, con hijos y nietos, vida hogareña, con pocas salidas al extranjero, desarrollando obras manuales, pero, especialmente, escribiendo. Lejos del mundanal ruido, ajenas a los corrillos literarios, aislada de la farándula artística.

¿Por eso no se le recuerdo a menudo?.

Puede ser.

Pero no debemos omitir en este aparente olvido  el factor ideológico. Seguramente por sus apellidos o cuna familiar se le entronca en la derecha de las ideologías y aquello, para un sector literario mayoritariamente izquierdista, cuenta, se nota, es factor relevante.

También puede ser.

Porque si nos vamos al aspecto  literario, su obra está decorosamente escrita, hay imaginación, las aventuras de Papelucho son entretenidas, dinámicas, con mucho humor, ocupa un nicho importante como lo es la literatura infantil, es socialmente transversal.  ¡Qué más pedir! Súmele a ello que tuvo éxito editorial y aplausos sin elástico de la crítica literaria.

Tal vez el éxito editorial…

Alguna vez, hablando para un programa televisivo, nos pidieron si también podríamos referirnos a  Marcela Paz. ¿Por qué?, preguntamos. Es que nadie quiere hablar de ella, respondieron. ¡Plop!. Puede ser una coincidencia, puede ser el factor político, lo que quiera, pero aquello nos dejó pensando y reestudiamos la obra de esta autora. Incluso la incorporamos a nuestras Semblanzas Literarias, dedicadas especialmente en la web a escritores chilenos que no tuvieron éxito editorial ni fueron aplaudidos por la crítica ni obtuvieron laureles y cuya obra pasó demasiado rápido al olvido.(*)

No era el caso de Marcela Paz, ciertamente, pero hicimos la excepción.

En sustancia, quede esta glosa como  homenaje a una gran autora (nos recuerda también el silencio sobre Magdalena Petit), a su soberbia creación Papelucho y al hecho de escribir narraciones infantiles, interpretando fielmente la imaginación infantil, cuestión de suyo difícil.

 

(*) Ver vida y obra de Marcela Paz en  http://www.semblanzasliterarias.wordpress.com

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