Nicanor Parra: Así hablo Parra

Por Jorge Arturo Flores

Libro publicado en abril de 2012, con motivo de la entrega del Premio Cervantes, el 23 de abril del mismo año, al poeta chileno Nicanor Parra (1914). Además de la publicación referida, se recogieron diversos homenajes sobre el autor al través de mesas redondas, conferencias, exposiciones.

En efecto, no es tan simple obtener un Premio que es la contrapartida del Nobel (sin acento) en los países de habla española.

Anteriormente lo habían recibido Gonzalo Rojas y Jorge Edwards y siempre se elucubraba el por qué el destinatario no era el innovador de la poesía. Algunos adujeron que Parra no era muy conocido en España. Nada de que sorprenderse. Otros decían que temían algún agravio de su parte por su forma de entender premios y arte. En fin, se tejieron muchas excusas.

No recordamos, en todo caso, que los mismos homenajes y preocupación mediática la hayan tenido, en su momento,  Rojas y Edwards.

Cuando lo nombraron Premio Cervantes 2012, muchos dijeron ¡por fin!.

El libro que nos preocupa es un conjunto de entrevistas que el antipoeta dedicó al diario El Mercurio, ente noticioso en las antípodas de los principios parrianos, con lo cual se configura una vez más la transgresión permanente que posee el autor de los antipoemas. Parra siempre fue reacio a conceder entrevistas, aunque si hacemos un paneo periodístico, comprobaremos que ello no era otra cosa que su permanente juego antipoético.

Al leer el ejemplar, se va consolidado la idea que Nicanor Parra es un grande de las letras chilenas y también a nivel mundial. Sus respuestas son cáusticas, “agarra para el leseo” a las entrevistadoras, gusta retozar con la permanente contradicción vital, habla de todo, fija claramente su ponencia ideológica (al lado de los pobres), revela el absurdo ideológico de los comunistas al denigrarlo por el famoso té en la Casa Blanca, denostándolo y apartándolo del  jurado  Casas de América o la permanente presión sobre su obra en términos bien poco éticos y estéticos; su desenvoltura para lanzar dardos a derecha e izquierda, la capacidad para crear y recrear situaciones límites a partir del uso de un lenguaje que él describe como el de la tribu, etc. .

Felizmente, Nicanor Parra podrá morir tranquilo. Fue profeta en su tierra y también en el extranjero. Reunió una cantidad considerable de lisonjas y  premios, aunque le faltó uno.

Peor para el premio.

Las entrevistas también muestran al hombre en su cotidianidad, sus gustos y preferencias, sus inquietudes, esa manera de enfocar la vida a través de una visión contradictoria que le hace trabajar  buscando siempre nuevos espacios.

Eso lo distancia de los otros bardos chilenos.

Esos se quedaron con un solo manantial para beber. Y la mayoría de  sus trabajos no tuvo grandes sobresaltos. No innovaron ni pretendieron acercarse al lector.

Parra, en cambio, está en permanente movimiento. Busca y busca nuevas sensaciones. Traduce a Hamlet y al Rey Lear, arma artefactos, muestras sus “obras públicas”, inventa “chistes”, arma “discursos de sobremesa”, predica al través de El Cristo de Elqui, lanza “guatapiques”, abre “cachureos”, airea la  poesía, la hace más atendible y entendible para el común de los mortales; se pasea con ellos, recobra la sencillez del habla cotidiana, trae a cuento modismos, decires, palabrejas de antaño, las recubre con el manto de la genialidad, en fin, es un permanente remolino en acción y siempre da la chispa diferente, sorprendiendo a sus lectores.

Los otros poetas no sorprendían. Aburrían.

Este libro conjuga la mayoría de los aciertos del gran poeta, permite adentrarnos en su fondo, abriéndonos un  poco la puerta de su genial creatividad; vemos al incansable lector en permanente búsqueda de información, comprobamos su vitalidad esplendente a los 97 años y nos arroja la imagen de un hombre de letras comprometido hasta los huesos, consecuente con su postura artística, social y religiosa, todo lo cual lo ha convertido en Un Grande de la Poesía Chile (los otros son Neruda, Mistral y Huidobro) y en un vate que no ceja en sus visiones y su permanente afán por innovar.

Sirva esta glosa como un breve homenaje a su trayectoria, al Premio Cervantes 2012 y valga también como  testimonio de admiración de alguien que lo hizo, a temprana edad,  su favorito.

ASÍ HABLO PARRA, selección y edición María Teresa Cárdenas, El Mercurio-Aguilar, 2012.

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