Guillermo Labarca: Mirando al Océano

 

Prohibida su reproducción, salvo que se indique nombre del autor y la fuente.

Por Jorge Arturo Flores 

El escritor Guillermo Labarca (1879-1954)  publicó muy poco en su vida literaria. Tan sólo 3 libros: “Al amor de la tierra” (1906),  “Mirando al océano” (1911) y “Los ciegos” (1913). Posteriormente lo cogió la carrera política y no volvió a escribir.

Sin embargo, a veces, basta un solo texto para ser ungido por la gloria literaria.

Con la pequeña novela o nouvelle Mirando al Océano, que fue premiada en el Concurso Centenario, Guillermo Labarca consiguió el aplauso unánime de la crítica y no pocos lectores.

Pero también tiene otro trabajo que es visitante obligado en las antologías de cuentos. Nos referimos a “Vásquez”, un relato que trata de las peripecias, mejor dicho, de la tragedia de un pescador y el sufrimiento de su familia. Es un texto patético que, en pocas paginas, despacha todo un contexto de trastorno, tensión dramática, fatal desenlace.

Labarca, según algunos está entre los precursores del cuento nacional, con algo de Maupassant y Jules Romains.

Su obra cumbre es Mirando al Océano (Diario de un conscripto).

LA NOVELA

La temática del libro en comento trata sobre la vida de un joven que huye del “mal de amor” y se refugia, increíblemente, en la atroz disciplina del servicio militar. Escrito en primera persona, el relato narra las vicisitudes que corre el protagonista en una isla al sur de Chile. Escrito con lenguaje pulcro, medido, equilibrado, que dice lo justo y necesario, sin adentrarse en la sicología de los personajes, atrapa por la sencillez del relato, por lo bien escrito y porque, con pocas palabras, va describiendo el increíble mundo militar mirado desde su interior.

Es cierto que otros lo sobrepasan en crudeza.

Pero la mirada de Labarca, si bien no oculta las barbaridades que se cometen, se pasea por las miserias humanas mostrándolas, pero, ante todo, sugiriendo.

Hay protagonistas.

El principal es el capitán, un hombre colérico, que estalla a menudo, adorador de la rudeza, cruel, muy lejano de la simpatía. Casado con una mujer esbelta, rubia, dulce, mansa, a quien golpea y que es un boceto de cierta dignidad. Tiene una hija Marieta que es igual a su madre y a quien el teniente, otro personaje, mima con especial interés.

Hay allí una historia de amor sugerida.

El teniendo suspira por la mujer del capitán. Pero nada se dice, sólo se trasluce y eso es el gran imán del estilo y la tarea del autor.

Conocemos a otros protagonistas, como el pescador Rabiza, Jesus y su mujer, llamada igual; Romero, …y nada más. El resto permanece difuminado alrededor de la faena, aunque muestra, con cierta gelidez, la rabia, el terror, la furia frente a las injusticias del mentado capitán.

El lóbrego mundo militar

La disciplina militar, por cierto, no provoca aplausos ni regocijo.

Es un mundo terrible, donde predomina el terror, el miedo, la indignidad humana.

El lector piensa, a veces,  cómo es posible que existan este tipo de situaciones en una humanidad que se dice civilizada y religiosa. Atenta contra cualquier inteligencia el salvajismo humano que se ejerce sobre sus congéneres. Cómo es posible, cavila el leyente, que existan hombres que disfruten ordenando medidas denigratorias, indignas, sobre otros.

El tema es polémico y en la actualidad, al menos en nuestro pais, las cosas se han morigerado y, al parecer, la crueldad de la disciplina ha disminuido.

El punto es otro: ¿cuán necesario es tener fuerzas armadas en un planeta que cada vez se deshace  más en guerras intestinas?.

Alguna vez florecerá el árbol de la paz.

UN LIBRO NECESARIO

Conviene releer a menudo a los clásicos de nuestras letras. Si bien provienen de otra época, con otras costumbres y modas, hay textos a los cuales el paso del tiempo no les hace mella y mantienen su vigencia sin ningún problema, pudiendo leerse tanto en el Centenario (1810-19109 como ahora, en el Bicentenario (1910-2010).

“Mirando al Océano” cumple esa premisa. Es una novela bien lograda, mejor escrita, clara, medida, sencilla en su construcción, con buen tratamiento del lenguaje y acertado dibujos de los caracteres.

Al igual que González Vera, insigne estilista, Guillermo Labarca, al pulir  el estilo, permite que la emoción no se enseñoree y podría inferirse que le falta un poco de ella. Pero, ya lo sabemos, la belleza no da llamaradas y en este caso eso se aprecia.

Buen libro, excelente narrador, grata relectura.

TEXTO: Jorge Arturo Flores

Crónica publicada en la revista La Letra Grande.

Ver biografía y comentarios de Guillermo Labarca en http://www.semblanzasliterarias.wordpress.com

2 comentarios en “Guillermo Labarca: Mirando al Océano

  1. Pingback: Guillermo Labarca – Razón de inspiración

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s