Luis Rivano, el paraiso que no fue

Prohibida su reproducción, salvo que se indique el nombre del autor y la fuente.,

 

Jorge Arturo Flores

 Luis Rivano (novelista, dramaturgo, librero) pertenece a la generación de autores que bucearon con éxito en el dibujo del arrabal citadino. Junto a él  cuenta Armando Méndez Carrasco (Cacheton Pelota), Luis Cornejo (Barrio Bravo) y Alfredo Morel Gómez (El Río) con obras que hoy están  calificadas de culto. Ellos forman parte de un grupo al cual no se le dio tanto bombo como a los otros, los de primera división, quienes, tratando el mismo tema, tuvieron mejor suerte. Véase por ejemplo a Manuel Rojas (Hijo de Ladrón), Baldomero Lillo (Sub Terra), Nicomedes Guzmán (La Sangre y la Esperanza), Alberto Romero (La viuda del conventillo), Oscar Castro (la Vida Simplemente), Augusto DHalmar (Juana Lucero),etc. Citamos de memoria. Todos trataron la épica del hombre del pueblo, llámese campesino, obrero, empleado o minero, con sus desgarradora secuela de pobreza: delincuentes, prostitutas, ladrones, drogadictos, lanzas, cogoteros, hampones, etc.

Si bien las clasificaciones siempre molestan, hay que convenir que la obra de Rivano en general supera largamente, según algunos, la de muchos autores canónicos, creando desconcierto en torno a la real valía de los consagrados en primera división.

La Narrativa Completa de Luis Rivano (2010) ayudará sin duda a su conocimiento y a grabarlo con fuerza en la historia literaria.

ESTE NO ES EL PARAISO

 Es el nombre de la primera novela de Luis Rivano. Con ella obtuvo rápidamente el aplauso de la crítica y la baja de Carabineros de Chile, que no soportó que alguien de sus filas hablara crudamente acerca de las barbaridades (no puede decirse de otro manera) que ocurrían al interior, barbaridades que se trocaban en tratos indignos hacia los subalternos.

Es la vida del carabinero raso.

El libro en comento  se lee de un  tirón. Tiene un estilo que le imprime velocidad ala lectura. Ellenguaje es cotidiano, no cae en el argot del submundo y muestras historias perfectamente naturales. Lo que más encontramos en sus intersticios es la facilidad de los carabineros para convencer a las mujeres y llevarlas prontamente a la cama.

Son verdaderos Casanovas.

Al leer, el lector siente de pronto alguna envidia. ¡Tanta suerte por Dios y que raudas las féminas para acceder a los petitorios!.

Una maravilla.

Los protagonistas son tres carabineros: Guerra, Hidalgo y Flores. Amigos en las tribulaciones, van mostrando sus existencias: problemas con las cónyuges, amante de prostitutas, uno bueno para empinar el codo, el otro poeta de tomo y lomo, la mayoría faltos de dinero, con los créditos colapsados, resignados al mal trato, pero con el característico buen humor del chileno que todo lo toma a la broma y se ríe de las desgracias.

Hay momentos de emoción y tirantez.

Luis Rivano acciona la tarea al través del diálogo, evita las descripciones densas  y lleva al lector a un mundo que, por cierto, desconoce: el universo militar, con su mediocridad, sus códigos, sus maneras indignas en el trato.

 Mundo de egos y de miserias.

Ciertamente no es culpa del autor que los oficiales de esa institución  salgan mal parados. La pluma de Luis Rivano los describe con naturalidad, como  él los vio y hace partícipe al lector de ese conocimiento. Quien haya pasado por alguna entidad castrense podrá dar fe de lo que Rivano expresa.

Nada de lo que allí dice es ajeno a la cotidianidad militar.

Tanto dolió en esa época que, además de expulsarlo de la institución, lograron convencer a ZIG ZAG que no lo publicara. Dos meses después Rivano lo hace en autoedición (hizo ocho) y recibe el espaldarazo del Pontífice de la Crítica, Alone, quien le dedica encomiásticas palabras.

El escritor quedó bautizado.

En Carabineros de Chile, con seguridad, se oyó un terrible rechinar de dientes.

Un comentario aparte: Al igual que Rivano, Armando Méndez Carrasco también fue carabinero, pero administrativo, es decir,  ocupó una oficina y hasta colaboró con la revista institucional.  “Cacheton Pelota”  versa sobre lo mismo que Rivano expone en “Este no es el paraíso”: la vida de los subalternos, con sus miserias, infortunios, cierto desánimo interior, una indiferencia al mundo y ese afán por romper moldes, llevando la existencia al límite. También hay problemas matrimoniales, con los hijos, con el sueldo, conla pobreza. Cambia, claro está, el estilo y la profundidad del enfoque. Méndez Carrasco baja algunos peldaños más en la degradación humana y su visión del bajo mundo es más cruda.

Si se les mira en conjunto, forman un grupo desgarrador.

Posterior a esta publicación, Luis Rivano dio a luz 2 textos más que continúan, en cierta medida, con el tema. Se intitula  El signo de Espartaco y El Apuntamiento.

UNA MIRADA NECESARIA

 Al terminar de leer esta novela, el lector tiene la sensación que se  rompió una ventana, cerrada por los secretismos militares, abriéndose  un mundo que hasta hoy, en pleno apogeo del siglo XXI, subsiste en sus miserias, inequidades y barbarismo. La diferencia está en que el mundo civil ha tomado conciencia de ello, merced a una democracia más abierta, especialmente por la actividad  de la prensa y los libros, por lo que los sistemas militares, donde la disciplina se impone por el temor y los golpes, han aminorado sus vejámenes y, quienes acceden a esas instituciones castrenses, al menos tienen la seguridad, aunque mínima, que sus derechos humanos serán respetados.

Hay todavía excepciones condenables, primordialmente por los suicidios y asesinatos, además de otras hierbas, pero, al parecer, día a día, se fortalece la idea que los seres humanos no deben abusar de su poder sobre quienes están bajo su imperio.

Lo que se narra en “Este no es el paraíso” no ha perdido, en rigor, contemporaneidad. Si algún carabinero o suboficial en terreno leyera este libro, con toda seguridad coincidirá que muchas cosas, lamentablemente, no han cambiado y no tienen visos de cambiar: el poder de la autoridad es tan adictivo que trastoca las mentalidades de los más civilizados.

Verdad del porte de un buque.

Libro que reafirma la vigencia de Luis Rivano como escritor y su capacidad para crear mundos a partir de experiencias personales.

Anuncios

Un comentario en “Luis Rivano, el paraiso que no fue

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s