NICANOR PARRA : La Sagrada Familia

Prohibida la reproducción del texto, salvo que se indique el nombre del autor y la fuente.

images (12)

Por Jorge Arturo Flores.

Existen dos poemas con el mismo nombre. Uno, publicado en 1997 en forma de plaquette, de reducida circulación. La otra, inserta en  la edición que realizó The Clinic, “Especial Parra”, en 2004.

¿Por qué Parra envió a la luz del día dos poemas con igual nombre?. ¿Hay alguna analogía, son parecidos?.

“Vamos viendo dijo el ciego”.

La primera, la plaquette a que aludíamos, habla sobre lo que comúnmente conocemos como La Sagrada Familia: José, María y Jesús. Como todo innovador, está escrito en forma de rap, que era la música que entonces “la llevaba”.

Trata sobre un hombre mayor que tiene amores con una mujer más joven, digámoslo derechamente, una menor de edad. Es decir, un acto penado por la ley.  Ella es liceana y él la espera diariamente. Pasa de todo. El ambiente lo condena, también la ley, más aun cuando la niña sale con “la “novedat”: un ángel, un querubín, exento de “mezquindat”.

Tiene un final feliz: el viejo se casa con la “beldat”.

Es un escenario típicamente conservador, propio de la influencia cristiana, al través, principalmente de la Iglesia Católica (aunque las otras religiones también tocan la misma guitarra, andan por ahí “con la venta de huevos” y no deberían excluirse).

“Aúlla la cristiandat”, dice Parra, en torno al escándalo. ¡Qué bien dicho!.

El acento corrosivo, la ironía sin contrapelo, un sarcasmo terrible, cierto aire festivo, propio de la picardía chilena (íbamos a decir criolla), la forma lúdica en que el poeta va desarrollando el tema, provoca, cuando lo ha leído en público, efectivas carcajadas. Hay un guiño a la justicia chilena: “Y como el viejo era rico, triunfó la vulgaridat”

El tema de fondo está a la vista. No obstante ello – como en muchas cosas de la vida – se ha vuelto tan reiterativo que lo esencial se pierde en la espesura del consentimiento tácito.

Otro flechazo también para la Iglesia Católica, haciendo el símil del veterano José con la virginal María. Al parecer nadie repara en esa absoluta contradicción. Claro, la Biblia insinúa que no hubo  contacto físico, lo cual cuesta imaginar, salvo para quien cree en milagros de la natura, lo cual, como sabemos, está lejos de ser comprobado. Aunque – y esto es lo paradojal – en  el 2013 se descubrieron casos de adolescentes embarazadas sin coito por medio. Incluso en Chile.

O sea, según lo que averiguó la prensa, es perfectamente posible.

¿El Espíritu Santo todavía vuela sobre el planeta Tierra?.

El otro poema es más breve y tiene correspondencia –  como lo dijo el antipoeta – con una circunstancia  real, pero que también se relaciona con el triángulo Jesús, María y José.

En este caso es el adulterio de la mujer.

El hombre sabe que hay rumores sobre la  paternidad de  Jesús ( analogía  Espíritu Santo  / María), pero se declara satisfecho si el “caurito” le dice papá , porque lo importante es la Sagrada Familia (otros estilete para la IC) y prefiere llamarse “padre platónico”, parodiando a José.

Al igual que la otra poesía, se lee con una sonrisa en los labios porque el lector va imaginando la escena, hace el cotejo con la realidad y la exégesis bíblica, concluyendo lo mismo  que el poeta  piensa sobre este singular escenario.

En ambos trabajos existe el parangón viejo-niña, que es lo mismo que José–María. Desde ahí brotan las eternas contradicciones religiosas y quedan al descubierto sus maniobras sesgadas, conveniente a sus intereses. Por otro lado, en uno y otro se aprecia el rechazo de la “opinión pública” frente a este contexto nunca bien visto, lo cual se zanja rápidamente con la hipocresía tan propia de una sociedad marmórea: el matrimonio para acallar ira y dudas y  “hacerse el leso” frente a la situación puntual.

Cotidianidad pura.

Digamos, en todo caso, que este hecho tan conocido en la actualidad posee menos bemoles: los embarazos juveniles, si bien siguen viento en popa – pese a la prodigalidad de los preservativos – ya no son tan malqueridos por la sociedad, se les aceptan incluso con simpatía (no al aborto) y se han refundido en la moral humana como algo natural.

Otros tiempos, sin duda, a lo vivido por el antipoeta.

En síntesis, dos poemas ligados por un mismo lazo conceptual, aunque diferente en la exposición. Mantienen la ironía, el ludismo, el sarcasmo, la crítica irreverente, la desacralización de lo establecido, especialmente en normas morales, tan propio de la antipoesía,   dando con un trabajo que – como todo lo de Parra – es óptimo.

Leerle siempre será un placer. Escribir sobre él, un honor.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s