PABLO NERUDA ¿ Por qué no es tan leído en Chile?

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Por Jorge Arturo Flores

Esto puede sonar a una irreverencia o un despropósito o una condena a muerte por parte de los admiradores de Neruda. ¡Poner en duda la popularidad del gran poeta chileno, Premio Nobel de Literatura y admirado en el mundo entero!. Imposible tanta ceguera mental.

Los admiradores incondicionales –  por obligación de partido –  son los comunistas.

Esos jamás pondrán en duda el talento, la popularidad y vigencia del poeta. No pueden. Están sometidos, so pena de un indecoroso ostracismo y las más viles imprecaciones sobre su persona.

Pero la verdad sea dicha, Neruda al igual que Huidobro y tal vez la Mistral, son más populares en el extranjero que en su patria. Fueron profetas en su tierra, recibieron unos más, otros menos, los homenajes en vida correspondiente. En el caso de Gabriela Mistral, casi apoteósico. Hay estudios por doquier donde se analiza sus obras desde todos lados.

Está bien.

Se lo merecen.

Pero dejando la popularidad a un lado, lo cierto es que Pablo Neruda, al igual que Pablo de Rokha y Vicente Huidobro tampoco  son muy leídos en Chile, al contrario de lo que acontece en el exterior.

Nicanor Parra gana lejos, lejísimo.

Recordemos que los  comunistas apartaron en forma harto poco democrática de sus predilecciones artísticas a Nicanor Parra por el famoso té con Pat Nixon, comprobando con ello el fundamentalismo obtuso de sus integrantes y un fanatismo cercano a la ceguera absoluta. Además, por supuesto, de la discriminación, intolerancia y soberbia de las cuales siempre han hecho gala.

Definitivamente este tipo de personas no arrancan aplausos.

Pero retornemos al tema central: ¿por qué Neruda no es tan leído, aunque es popular, en su propio país?. ¿Es una avenida demasiado pública, archi visitada, como un museo gigantesco?. ¿Hay ultra petita en los homenajes que ha suscitado, llegando a la genuflexión?, ¿Aburre?, ¿Pesa su ideología comunista?. ¿No es simpático?. Su poesía es un mare magnum, demasiado líquido, oceánico, sin límites, perdiendo el horizonte y, por consiguiente, escaseando la calidad?.¿Es un pasadizo obligado?.

Una amiga nos decía: – apartando  los 20  Poemas y una Canción Desesperada, Alturas de Macchu Picchu, Residencia en la Tierra y los célebres poemas a O’Higgins, Rodríguez y José Miguel Carrera, popularizados,  no por la lectura, sino por la música de Vicente Bianchi ¿qué otra cosa tiene de formidable, que se quede en la memoria, que nos deje estupefactos por su grandeza, originalidad y maestría?.

– Nada más – se respondía rápidamente – puro humo, panfleto, gran marketing político, estando detrás suyo,  no su talento, sino la maquinaria roja, que lo utilizó siempre para sus estrategias ideológicas.

La miramos sorprendido.

Audaz examen de un ídolo que es visita obligada en todas partes – pensamos para nuestros adentros – y cuya trascendencia es preponderante. Los “rogelios” se la   comerán viva – cavilamos – cuando se impongan de tamaño desatino. Ya nos imaginamos el rosario de groserías que recibirá.

Pero la amiga sostenía su tesis con absoluta convicción e iba enumerando los defectos de la poemática nerudiana, no sin asestar, en medio de sus sesudos análisis, los correspondientes garrotazos a los camaradas chilensis.

En este país se desprestigia con demasiada facilidad a los que alcanzaron la cumbre y no bajan de ella. Como a los empresarios, políticos y ricos, nadie les cree que arribaron allí por sus méritos, sino hay algo oscuro, secreto, poco claro, detrás de todo esto. La palabra robo es la que más se usa como asimismo los plagios y copias, conjuntamente con  las consiguientes diatribas.–

Preguntemos de nuevo.

¿Es Neruda popular en Chile?. Si, lo es. ¿Es leído asiduamente?. No tanto. ¿Hay mucha parafernalia política en torno a su figura?. De todas maneras. ¿Existe una suerte de fiera imposición de su figura en los círculos literarios ?. Claro que si.( ¡Ay del que no comparta la adoración!). ¿Los literatos teñidos de rojo son los principales sostenedores del mito nerudiano?. Sin duda alguna. ¿Tiene talento?. Eso está fuera de discusión?. ¿Demasiado homenaje, mucha genuflexión?. Exactamente. ¿Eso molesta?. Of course my lady.¿Lo han endiosado mucho, tal vez demasiado?. Sí señor. ¿Poco consecuente en vida con la ideología marxista?. Absolutamente. Un privilegiado, es decir, lo contrario de lo que predica su doctrina.

La lista de respuesta no precisamente benévolas hacia Pablo Neruda suma y sigue.

“Escoja, mi reina, es coja”.

Hay también flechas desde su  ámbito literario. Apartando los genuflexos obsesivos y a los arrodillados ad eternum, surgen también estudios, análisis, ensayos de conspicuos escritores que no lo tratan bien, lo ubican en otra dimensión, no tan alta como lo tienen sus panegiristas, analizan crudamente su obra y deducen, como en todo orden de cosas, que no todo es tan magistral, imponente y avasallador como reza la publicidad en torno, sino hay mucha mitología, mucho ditirambo fácil, mucha verborrea inútil, escaso análisis profundo.

Predomina el fanatismo político,  la parafernalia y el mito.

Entonces, se mira la imponente imagen con otros ojos. Se tiende a la desacralización. Se le baja del Olimpo y lo hacen caminar por el estado llano.

¿Resultado?: No todo lo que brilla es oro.

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