Andres Bello, humanista de fuste

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Por Jorge Arturo Flores

Treinta y siete años vivió el venezolano Andrés Bello en Chile. Llegó a los cuarenta y siete proveniente de Inglaterra. Era 1829. A partir de entonces comienza en su nueva patria un magisterio que ha perdurado en el tiempo. Fue un distinguido humanista. Ocupó cargos, creó revistas, fue el primer rector de la Universidad de Chile. Poeta, jurista, educador, filósofo, gramático, crítico literario e historiador. Su mayor contribución al país adoptivo fue la creación del Código Civil, el cual influyó en las leyes de toda América Latina.

Su perennidad es tal que hoy prácticamente se le conserva igual.

Su amor por las letras lo ejemplificó en la traducción de su famosa poesía La Oración por Todos, de Víctor Hugo, cuya recreación para algunos es superior al original. También está entre sus obras rectoras la Gramática de la Lengua Castellana, que sirvió de soporte a las nuevas generaciones.

Su tarea en el desarrollo cultural chileno, durante los 37 años que vivió, fue admirable.

Formó prácticamente generaciones intelectuales y su impronta ha quedado patente en muchas de sus obras.

Hombre cultísimo, dejó también en la trascendencia familiar valores que posteriormente obtuvieron laureles en las letras chilenas. Véase el caso de Joaquín Edwards Bello e Inés Echeverría, entre otros.

Si bien en Chile obtuvo todos los galardones que su actividad mereció, también hubo el lado oscuro de la luna. Tuvo detractores por su gestión cultural y lo menos que le dijeron, alguna vez, ignominiosamente,  fue “miserable aventurero”. En uno de sus poemas El Proscrito habla en forma muy soterrada, entre líneas, de esa marca que le tocó sobrellevar y que su adusta expresión nunca traslució. Estas cosas, por supuesto, no solamente pasan en Chile, sino en todo el mundo cuando se yergue una personalidad tal que apaga varias luces de inmediato.

Es el precio de la superioridad intelectual.

No obstante ello, la labor de don Andrés Bello ha sido reconocida ampliamente al través de tiempo y se le ha tratado generosamente en la historia oficial de Chile.

Fueron más las loas que las mínimas e ignaras detracciones.

Curiosamente, Bello no era profesor de literatura ni abogado. Sin embargo ahí están la Gramática de la Lengua Castellana y el Código Civil, textos que leyeron en su tiempo…profesores de lenguaje y abogados. Estos últimos aun  continúan aprendiendo el famoso Código, que no ha perdido vigencia y  trascendió fronteras.

Chile, entonces, pudo preciarse de contar, entre sus hijos predilectos, a un hombre de gran talla intelectual, que sentó bases a la legislación chilena y americana, dio pautas para el mejor conocimiento de la gramática y se inscribió como un humanista de fuste, al dominar variadas disciplinas.

Andrés Bello falleció en Santiago de Chile el 15 de octubre de de 1865 a los 84 años de edad.

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