Ciencia ficción en la Literatura Chilena

PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN, SALVO QUE SE INDIQUE NOMBRE DEL AUTOR Y LA FUENTE.

Hugo Correa, el escritor que acercó Chile a las estrellas

Por Jorge Arturo Flores

HUGO CORREA Y LA CIENCIA FICCION 

 En Chile el género literario de ciencia ficción (o ficción científica como se le denominaba antes)  no es ampliamente conocido ni se sabe de cultores. Sin embargo, como en todas las cosas, hubo un adelantado, un pionero en estas materias, en tiempos en que Chile se mantenía muy alejado de la tecnología planetaria.

El padre de la ciencia ficción chilena y su mayor exponente es Hugo Correa Márquez (1926 -2008), nacido en Curepto, periodista y escritor. Publicó 9 libros y, en el año 2010, Alfaguara reeditó por tercera vez su primer volumen, Los Altísimos, escrito en 1951.

LA CIENCIA FICCION EN CHILE

Tal como lo decíamos, este género no es popular ni conocido en nuestro país. Pero han surgido, al final del siglo pasado, cultores que poco a poco van dando a conocer la disciplina. Incluso ya hay estudios y revistas que hablan sobre su desarrollo. Algunos, por ejemplo, llegan a los extremos de la historia, nominando a Juan Egaña con un escrito que se enmarca en el tema (1829). También surge Victorino Lastarria (1942). Otros mencionan a ilustres desconocidos contemporáneos (del año 1870 a 1942, incluyendo a Huidobro), lo cual en ningún caso debe tomarse como algo peyorativo ni denigratorio, ya que el género que nos ocupa es olvidado a diario por aquellos que lo consideran una variedad literario de menor cuantía, como alguna vez le ocurrió al texto policial. Se indican, asimismo, como textos de esta categoría los  libros publicados por Hugo Silva, Fernando Alegría  y Manuel Rojas, relacionados con La Ciudad de Los Césares

Los libros, por cierto, no son numerosos.

Los estudios van en aumento.

En general, se ve una preocupación por escarbar en esta disciplina, pretendiendo colocar a Chile, ahora bastante avanzado tecnológicamente, entre los cultores a nivel planetario.

Pero si se habla de ciencia ficción en Chile, indefectiblemente surge el nombre de un pionero, el más grande de sus cultivadores: Hugo Correa.

  ADELANTADO A SU TIEMPO

 Hugo Correa  Márquez, allá por el año 1951, publicó su primero libro sobre la temática ficcional científica. Se llama Los Altísimos y tiene que ver con un viaje interplanetario de Hernán Varela al planeta Cronn. Es una visión utopia de una civilización que, por efectos de la soberbia tecnológica, se destruirá. La critica chilena, por supuesto, lo miró como bicho extraño (no eran tiempos para esas cosas parece) y no fueron precisamente parabienes los que recibió.

Lo hallaron raro.

Como la caja de resonancia de la prensa es importante, su tarea fue poco conocida, solamente por algunos incondicionales que lo convirtieron en escritor de culto, tal como ha pasado, verbigracia, con los autores que relatan las anécdotas del submundo urbano.

No obstante ello, Hugo Correa continuó publicando. Y de esta manera aparecieron Alguien mora en el viento (1962),  El que merodea en la lluvia (1962), narración de un monstruo extraterrestre que llegó desde la luna en un satélite enviado por los humanos y que se transforma con la lluvia. Aparece en el campo chileno; Los Títeres (1969), relatos de robots y sus creadores humanos, nacidos para reemplazarlos en sus relaciones; Cuando Pilato se opuso (1971), historia de astronautas  en una isla vegetal de Venus; Los ojos del diablo (1972) ambientado en el campo chileno y conteniendo mucho de realismo mágico; El Nido de las Furias (1981) ficción de un dictador apremiado por poderes ocultos;  Donde acecha la serpiente ( 1988) que tiene al Diablo como personaje principal, y, finalmente, su ultima publicación  : La corriente sumergida (1991)  “que contradictoriamente, cierra su ciclo novelesco con un retorno a la infancia y adolescencia, a través de una narrativa realista sobre cierta picaresca de bares y pensiones, que solía existir en los años cincuenta en Santiago de Chile”.

Esto último es una curiosidad que rompe la hegemonía de la ciencia ficcional.

REVERENCIAS OBLIGADAS

Cada autor, de alguna manera, posee en su vida literaria algunos faros de los cuales se sirvió para caminar en la senda elegida. Son los maestros que nos guiaron involuntariamente. Hugo Correa comienza, como tantos, con la lectura de Julio Verne, otro adelantado a su época y prosigue con las historietas de Flash Gordon, Roldán el temerario y varias tiras cómicas que publicaron, por ejemplo, El Peneca y Okey en nuestra infancia.

Ahora valorizamos el contenido visionario de esos comics, como le llaman hoy.

Luego surge uno que es lectura obligada: H.G. Wells, terminando con los clásicos Ray Bradbury y Asimov. Incluso con el primero tuvo gran amistad y le permitió publicar en las revistas  Fantasy and Science Fiction y Nueva Dimensión ….

Posteriormente sus libros fueron traducidos al ingles, alemán, francés, portugués y sueco..

 

 

UNA VENTANA DIFERENTE

Todos los escritores buscamos no transitar por  la trillada senda, sino encontrar atajos que nos lleven por otros caminos, ojala inexplorados, para ser los primeros. Sin embargo, tal expectativa es tardía en la evolución humana, puesto que todo está dicho y son escasas, escasísimas, las ventanas que permanecen aun vírgenes.

Hugo Correa puede darse por satisfecho. Al menos en su país, abrió una ventana diferente.

TEXTO: Jorge Arturo Flores

Crónica publicada en la revista La Letra Grande (2011).

 

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