Enrique Bunster, Un Angel para Chile

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Por Jorge Arturo Flores

(Prohibida su reproducción, salvo que se mencione el sitio y el autor)

Con el libro “Un Ángel Para Chile”, don Enrique Bunster inscribe su nombre en el selecto, pero escaso grupo de escritores que cultivaron el humor en su faena. Como sabemos, el humorismo en las letras, si bien altamente deseado, no es de ordinaria ocurrencia y resultan insuficientes los que se atreven a acometer tan magna empresa.

Hacer reír no es tarea fácil.

El texto de Enrique Bunster es ficción pura, escrita con pulcritud y donde la ironía y la sátira social predominan a sus anchas. Trata sobre la vida de un payaso de circo que, por lamentable accidente, debe dedicarse a otra cosa. Para sobrevivir en la selva de cemento se le ocurre trabajar en la extinción de la calvicie humana.

Habían muchos “pelados” a su alrededor.

Recordando recetas de su madre, que era yerbatera, comienza a realizar el trabajo. Y oh sorpresa, el milagro ocurre y sus primeros clientes no lo pueden creer. El cabello ha renacido nuevamente. Después la explosión, fama y dinero. Con un socio bancario honesto, aunque ambicioso, se embarca, extendiendo la empresa, pero el éxito es mayúsculo y necesitan fácilmente un edificio para cobijar a tanto calvo que vaga por el mundo con nostalgia.

La acción se desarrolla en el año 2015 (el libro fue publicado en 1959, o sea, se adelantó 56 años) y Chile es presentado como un país donde se enseñorearon los inmigrantes árabes, sobrepasando a los rivales de siempre, los judíos. Todos los cargos políticos y los de la economía nacional están en manos de los descendientes arábigos, quienes habían doblado la mano a sus eternos contrincantes. Hasta el Presidente de la Republica.

Todavía no se avizoraba la invasión oriental.

Porotito, que así se llama el protagonista, ve abrirse un gran mundo, con dinero a raudales. Sin embargo, es un hombre bueno, que solo necesita sobrevivir y su gran sueño es comprar un tren eléctrico, deseo que realiza. Nunca volverá al circo, su gran amor, por el accidente sufrido.

Es generoso con la gente humilde.

Bunster recurre al ingenio en su libro. El humorismo es blanco, juega con la ingenuidad de Porotito, pero es sarcástico con los empresarios y gente de la banca financiera. Además, se da tiempo para incorporar matices de la idiosincrasia chilena. Ríese de ciertas actitudes y normas. Inopinadamente el negocio tambalea, no por la quiebra, sino porque Norteamérica asoma la nariz, oliendo el buen negocio. Todo el país e levanta, defendiendo la empresa de Porotito, porque su trascendencia es tal que la venta de la patente provocaría un caos económico. Los bancos, por ejemplo, dejaron de conceder créditos para dedicarse a construir hoteles con el objeto de recibir a los miles de turistas que venían por el milagro de la calvicie. Y si lo concedían, eran por supuesto con intereses elevados. Haciendo una excepción, facilitaban dinero a Porotito y su socio para que aumentaran su laboratorio con las comodidades propias de una gran clínica.

Lo entregaban, incluso, sin garantía.

Ingenio y absurdo, dos premisas que utiliza el humor.

Como decíamos, el libro cultiva con esmero el humor blanco, sin caer en chocarrerías, pero también afila la estaca y la hunde sin miramientos cuando dibuja la codicia humana. Porotito encarna la bondad, vive en un mundo infantil, se deja llevar por el socio (asombra que no se beneficie de la ingenuidad del protagonista, lo cual ratifica la utopía de la novela) y no necesita tanto dinero. Recuerden, sólo quería un tren eléctrico.

Al final muere trágicamente, pero sin ninguna lesión física, pese al terrible choque cuando manejaba una moto. Esto mueve al análisis. De ahí al mito solo media un paso.

Entonces, se transforma en “Un Ángel Para Chile”.