Carlos Mondaca, (Cansancio).

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Por Jorge Aruro Flores

(Prohibida su reproducción, salvo que se indique nombre del autor)

En nuestro breve registro sobre poetas olvidados de Chile, teníamos el nombre del vate Carlos Mondaca (1881-1928). Su nombre, si bien es cierto tiende a surgir en las historias, panoramas y textos de literatura chilena, no es menos cierto que poco a poco se va olvidando, como tantos otros.

Su poética es distinta al resto. Vaga por el simbolismo y está impregnada de acentos místicos, con alguna propensión a glorificar el dolor. Es un poeta humilde, rara virtud entre sus colegas, y, aunque tiene libros publicados, no voceó su nombre con esmerada publicidad.

La poesía de Mondaca constituye un paréntesis de sinceridad, de paz aflictiva y religiosa en el ambiente lírico chileno. Su verso no es un juego musical, nace de la tensión de su yo frente la vida y la muerte.
Mondaca no es el poeta que entretiene con buenas noticias. Su poesía enuncia el dolor que en él producía el mundo. A través del lenguaje intenta atenuarlo, guardando en el espacio de sus creencias, un misticismo de catarsis poética”.(Memoria Chilena).

Al final entregamos una breve biografía (*).

Ahora dejaremos al amable lector un breve poema, tal vez el más conocido, muy intenso, trascendente, bello, hondo, con un deseo universal de decidir su suerte de otra manera. Para ello recoge la imagen de un niño y desde allí dibuja un gran universo.

Este poema cuenta con muchos admiradores, entre ellos un gran amigo maucho, quien lo leerá nuevamente con mucho agrado.

Recordémoslo.

CANSANCIO

Quien pudiera dormirse, como se duerme un niño;
sonreírle al ensueño del goce y el dolor,
y soñar con amigos y soñar el cariño,
y hundirse, poco a poco, en un sueño mayor.

Y cruzar por la vida sonambulescamente,
los ojos muy abiertos sobre un mundo interior,
con los labios sellados, mudos eternamente,
atento sólo al ritmo del propio corazón…

Y pasar por la vida sin dejar una huella…
Ser el pobre arroyuelo que se evapora al sol…
Y perderse una noche, como muere una estrella
que ardió millares de años, y que nadie la vio.

(*) APENDICE

Carlos Mondaca nació en Vicuña y se educó en el seminario de La Serena. Movido por una crisis espiritual se trasladó a Santiago en 1900, donde inició estudios en derecho los que, impulsado por la vocación de las letras, abandonó para convertirse en profesor de castellano. Mondaca ejerció la docencia en el Liceo Valentín Letelier y en el Instituto Pedagógico, llegando a ser prorrector de la Universidad de Chile y rector del Instituto Nacional. En 1931 se editaron sus obras completas. En el pueblo de La Serena se creó en 1953 una Fundación que lleva su nombre. El 26 de noviembre de 1928, la vida de Carlos Mondaca se extinguió, luego de padecer una larga enfermedad.

LIBROS PUBLICADOS

Por los caminos, poesía, 1910
Recogimiento, poesía, 1920
Poesías, obras completas, 1931