Enrique Bunster: Crónicas Portalianas

 

 

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Por Jorge Arturo Flores

La figura de Diego Portales en la historia chilena provoca de inmediato feroces debates y polémicas sin final. Los frentes ideológicos de este país, izquierda y derecha, se alinean con fanatismo en torno o contra el personaje. Para los flanqueadores izquierdistas es un dictador, para los de derecha, un líder, un fanal, el ordenador de la república.
Como toda polémica ideológica, nadie se pone de acuerdo y los disparos arrecian de uno y otro lado.
Nunca concordarán.
El Circulo Portaliano publicó en 1977 el libro Crónicas Portalianas, cuyo autor fue Enrique Bunster, declarado admirador. El texto es interesante por la excelente pluma del escritor, por su visión profunda, por la variedad de temas que toca alrededor de su estatua. Incluso, no evita copiar los gruesos epítetos con que lapidaron, en su época, a Portales. Señala que a partir del siglo XX surgen historiadores que observan la tarea del Ministro con otra visión, un poco más ecuánime y no tan sesgada.
El libro no es pequeño.
……..
Al través de varias crónicas publicadas, con seguridad, en diarios y revistas, Bunster enfoca la tarea de Portales desde sus inicios al fatal desenlace. De esta manera tenemos del político sus amores, el gobierno, su afición a la poesía, el periodista, los hechos importantes en su tiempo como, por ejemplo, la aventura de la goleta Pomare, la tragedia del capitán Paddock, el descubrimiento de Chañarcillo, la proeza del marino Angulo, la figura de Rengifo como Ministro de Hacienda, la visita de Darwin a Chile, el trabajo de Claudio Gay y la enorme labor desarrollada por don Andrés Bello.
Termina con “la tardía gloria de Portales”.
Analiza, en las crónicas, al Ministro en todas sus facetas, desde las conocidas a las que no lo son, buscando siempre el dato curioso e interesante.
Hay, en el decurso de la escritura, una teoría sobre el asesinato del Ministro Portales. Bunster expresa que nunca fue tratado en las historias y resulta curioso que el hombre, siempre vigilante, perspicaz, meticuloso y vidente en el conocimiento de los hombres, no intuyera la trampa que le tendieron. Él siempre estaba adelantado a los hechos y en eso basó su estrategia política. Bunster piensa que Portales sabía y no hizo nada para rebelarse y castigar a los traidores. Se prestó para ello, sin sorpresa, como una forma de martirio para despertar la identidad chilena, absolutamente adormecida, y ganar la guerra a la Confederación Peru- Boliviana.
¡Y vaya que lo consiguió!.
Es una teoría.
…….
Aunque en materias políticas, ya sabemos, todo está permitido, hasta las más increíble bajezas, cuesta, sin embargo, leer las duras descalificaciones que sus detractores usaron. Nada rescatable en su quehacer. Tampoco debiéramos sorprenderos porque es la tónica de la política. Pero escarbando un poco en la maleza, encontramos un personaje hábil, muy chileno, buscando acabar con la corrupción pública (otra utopía), enderezando al país, saneando sus finanzas sin endeudamiento externo, pero, por sobre todo, dejando un legado importantísimo. En el fondo, hizo una verdadera revolución, aunque en aquellos tiempos la palabra no existiera como la conocemos. Y toda revolución o cambio trae consecuencias, positivas y negativas. Pero lo que interesa, en definitiva, es el resultado y, en este caso, muchas historias reiteran los méritos del Ministro. Obviamente esta referencia acarreará de inmediato la respuesta de los izquierdistas que negarán, por supuesto, toda autoridad…a las historias que enaltecen la memoria de Portales.
La ceguera fundamentalista no puede ocultar los fríos hechos, porque son parte de la historia.
En síntesis, un libro ameno, interesante, con respaldo documental, muy bien escrito, que se suma a los varios textos sobre la vida y obra del Ministro Portales. En este caso, engrosa la nómina de los ejemplares que hablan positivamente de su faena.