JULIO BARRENECHEA: LA ABUELA

PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN, SALVO QUE SE NOMBRE AL AUTOR Y LA FUENTEJulio_Barrenechea_Pino

 

Por Jorge Arturo Flores

Es sorprendente, a veces, como grandes escritores cogen un motivo cualquiera, le insuflan el soplo de su impronta y generan una creación que, por lo simple, parece de fácil concepción. Casos hay muchísimos en que la claridad manifiesta de los textos, por ejemplo, mueven al error, pensando que allí hay una creación alcanzable, sencilla, a la mano y que, soberbia mediante, cualquiera pudo escribir. En Chile hay dos poetas que escriben en esa “onda”, Jorge Teillier y Nicanor Parra. Antes  hubo varios más. Ellos han hecho de la creación poética una manera aparentemente fácil de establecer y han engañado a varios sabihondos haciéndoles creer que aquello es pura superficialidad, sin honduras ni mensajes relevantes.

Craso error.

Los estudiosos de Parra, por ejemplo, han nutrido su bibliografía de sesudos trabajos donde, con un lenguaje pedantesco, oscuro y detestable, encajonan la obra parriana y la estudian a conciencia, demostrando, de paso,  que nada de lo supuestamente fácil construido  lo es, sino existe una obra gruesa realmente notable. Lo mismo sucede, aunque en tono menor, con Jorge Teillier. Recordamos en esa misma dirección algunas navecillas frágiles, livianas, pero no por eso menos artísticas, bellas y de cómoda cimentación: Canción de Max Jara, Mariposa de Otoño de Pablo Neruda, La Lámpara Iluminada de Guzmán Cruchaga, Círculo de Julio Barrenechea, etc. Todas muestran una supuesta claridad, son simples y fáciles de leer, corren fluidamente como agua de vertiente y, a primera vista, parecen muy realizables de levantar. Pero no es asi. Detrás de esa naturalidad, de esa difícil facilidad, hay un trabajo minucioso, desbastador, ingente. Por lo tanto,  no engañarse con algunas construcciones poéticas que se ven fáciles de crear.

No todo lo que brilla es oro.

De todo esto deviene la sensación que  se puede poetizar empleando extensamente aquella virtud rehusada por los pedantes: la llaneza, sinónimo de sencillez, claridad y simplicidad.

No todo ha de ser oscuridad, hermetismo o enrevesamiento.

….

Veamos, verbigracia,  parte del poema “Círculo”, bello, simple y tierno, escrito por un Premio Nacional de Literatura, Julio Barrenechea, donde se da algo de lo que hemos reflexionado latamente:

 

“Mi abuela es pequeña y distante

Llena de asuntos lejanos.

Situada al fin de muchos años

En el comienzo de mi padre.

Es pequeña como una aldea.

Y desde allí mi padre un día,

Salió con su atado de música

A andar por la vida del mundo.

Mi padre fue de pueblo en pueblo

Fue por las ciudades, buscándome,

Hasta divisarme escondido

Bajo los ojos de mi madre.

Y mi padre, con el más tierno

De los esfuerzos de su vida,

Me sacó a sufrir y a jugar

Con los otros niños del mundo”.

Fíjense en las sencillas imágenes, nacidas con gracia y simpleza. La narración es fluida y va insertando  el retrato preciso de los protagonistas.

Un monumento a la ternura y a la sencillez.

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