IGNACIO VALENTE: interesante crítico literario

Prohibida su reproducción, salvo que se indique la fuente y su autor.

Por Jorge Arturo Flores

 

Reúnense en la figura del sacerdote del Opus Dei, periodista, académico, poeta y crítico literario, además de otros pergaminos  (Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense, en Teología por la Universidad Lateranense y Miembro de Número de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile), dos caras perfectamente nítidas.

Por un lado, el factor ideológico. Por el otro, su condición de  crítico literario.

Por el flanco de las ideologías,  la intelectualidad de la izquierda política (si es que existe) lo descalificó de inmediato por su condición de sacerdote,  seguidor del Opus Dei y por su tendencia a la derecha de las ideologías. Además, claro está,  de  escribir en El Mercurio. Súmele a ello que durante la dictadura militar fue prácticamente el único crítico literario de este país, con algunas excepciones. Imperdonable.

La política y la religión una vez más metían su cola en la literatura.

Nunca emergió bien calificado de esta filiación el analista, cuestión que, pensamos, no debió haberle provocado insomnio.

Su obra, por lo demás, representa  fielmente su sentir doctrinario: hay un sinnúmero de libros que están dedicados a analizar el marxismo, la doctrina social de la iglesia, la lucha de clases, la teología de la liberación. Es una mirada crítica, acerba, con algún conocimiento, mirado, algunas veces, desde la perspectiva religiosa que es, en el fondo, el pretexto para profesar su inclinación ideológica. El resto de la obra ofrece visiones literarias y mayoritariamente religiosa. En esta última peca, por cierto,  de un fundamentalismo  a ultranza, propio de quien participa en sectas conservadoras, dogmáticas e intolerantes, como lo es, en este caso, el Opus Dei.

Por otra parte, y que es lo que debería interesar, como crítico literario posee una vasta trayectoria. Acá su tarea es abundante, seria, enriquecedora, hasta visionaria, provista de un enfierramiento cultural respetable, realizada al través del tiempo con disciplina y constancia. Duró más de 35 años en la fragua y hoy aparece en forma irregular en el diario El Mercurio.

Como todos los críticos literarios, su afán no estuvo exento de… críticas, especialmente cuando sus juicios omitían el trabajo de autores que, curiosamente, marchaban en las antípodas de sus preferencias ideológicas o cuyo valor literario, al parecer, era escaso o no merecía, quizás, la solicitud  de su mirada.

No hay nada más desdichado para un autor que el silencio.

Algunos escritores, seudo escritores y aprendices del tal, hasta hoy no lo mascan ni lo tragan y,  como autómatas, repiten la misma monserga partidaria, enviándolo rápidamente al fuego del Averno… sin paracaídas.

Generalmente pertenecen a la “inteligencia” izquierdista, mayoritariamente comunistas.

Algo parecido le ocurrió a su antecesor, Alone (Hernán Diaz Arrieta), también derechista y furibundo anticomunista. No obstante ello, esos rabiosos contrincantes, al momento de publicar un libro, olvidaban, por un instante, el desprecio ideológico y aguardaban, fervorosamente, alguna nota sobre su trabajo.

En verdad, la dignidad literaria, como tantas veces,  no surge  muy realzada.

LA BÚSQUEDA DE UNA QUIMERA: LA OBJETIVIDAD LITERARIA

Valente trató en su trabajo de mostrarse como un crítico objetivo, asunto que hacía sonreír a su vecino de columna, Alone, ardiente defensor del subjetivismo en la tarea artística. Incluso, por un tiempo gustó de  la teoría del estructuralismo, afán que le duró nada. Después la criticó acerbamente. En general, escribe en términos que buscan cierta ecuanimidad, aunque no descuenta la objección cuando algo no le parece , es más bien categórico, no grato al paladar,buscando, reiteramos alguna objetividad en el juicio.

Tarea imposible, por cierto,  si de por medio está el ser humano.

La pretendida objetividad de sus opiniones se iban al tacho, por ejemplo,  cuando de por medio el tinte religioso brotaba, provocando una suerte de discriminación en el análisis pormenorizado de una obra. Es incontrarrestable y hasta podríamos entenderlo, dada su “profesión” de sacerdote católico, pero inaceptable cuando se emplea la pluma como crítico literario y su examen  postula  cierta imparcialidad.

Lo mismo ocurre, contrario sensu, con los escritores de izquierda, que discriminan y son intolerantes con sus colegas de derecha, restando méritos literarios únicamente porque no comparten sus inclinaciones ideológicas. Importante “defecto” sin duda, viniendo de quien viene. Y viceversa. Hay que decirlo todo.

Aquí, izquierda y derecha, se aglomeran sin problemas.

APUNTES SOBRE SU CRITICA LITERARIA

Las preferencias literarias de Ignacio Valente apuntaron a la poesía, donde prácticamente descubrió a Raul Zurita y se ha mantenido firme al lado de Nicanor Parra, a quien ha dedicado elocuentes  juicios. También fue acertado  en el trabajo ensayístico. Aunque  escribió sobre la narrativa, se le ve más cómodo en la poemática, donde incluso publica libros de versos. Ha tenido grandes aciertos en el juicio valórico de poetas y escritores. Grandes, menores y relativos. Como en todo orden de cosas. Su voz es autorizada y hoy, a falta de Alone, junto con Camilo Marks, representan fielmente la crítica literaria chilena actual, porque lo que parece como tal en los medios de comunicación son simples reseñas que han ido extinguiendo el real valor del comentario de libros.

Una de las particularidades que nos llamó  la atención de Ignacio Valente eran sus columnas periodísticas. Escritas con un lenguaje lejano al academicismo jactancioso, trataba,  a veces con éxito, de ser  entendible. Sus ideas las exponía con cierta sencillez y el texto en sí exteriorizaba, aunque no lo quisiera, el acerbo cultural indudable del enjuiciador.  Es insoslayable. A veces fue sobrepasado por la pedantearía docta, especialmente cuando lo cogían algunas escuelas literarias, pero después (tal vez la cronología), se apaciguó y hoy sus textos son legibles para un lector hasta común, lo cual lo entronca un poco con las crónicas literarias de Alone.

Lo que lo diferencia notablemente del Maestro de Escritores es su apreciación eminentemente literaria, sin consideraciones marginales ni anecdotarios que alivien la carga. En tal sentido, el hombre es serio, profundo y analiza “al hueso” el ejemplar que tiene en sus manos. Pocas veces airea el texto o se va por las ramas. No es ameno, en otras palabras.

Es el fruto de la pasión que indudablemente posee por  libros y su lectura.

Aunque el gusto personal, a su juicio,  nunca es medida para juzgar un libro, como lo fue el afán de Alone, al final de la jornada coincidió con él y en uno de sus artículos mercuriales habla del placer de la lectura y del derecho del lector para elegir de acuerdo a sus preferencias.Dice en el articulo del 28 de junio de 2010, El Mercurio:” Palabra de lector: yo lo único que quiero es gozar leyendo; lo único que busco es el placer elemental de la lectura”

El que se arrepiente se salva, dicen los adscritos a la Biblia.

Otros recordarán las vueltas del carnero.

En síntesis, estamos frente a un buen crítico literario, que  marcó territorio durante una época complicada  social y políticamente en Chile, que ha dado muestras de una erudición considerable, bien lejos de sus colegas; con un trabajo fructífero en las letras nacionales que lo deja entre Los Grandes Del Análisis Literario y cuya importancia no puede ser omitida por consideraciones políticas y religiosas.

 

LIBROS PUBLICADOS (FUENTE WIKIPEDIA)

  • La casa del hombre.
  • Historia de la Filosofía.
  • Futurologías.
  • Introducción a la Antropología.
  • Introducción a la Antropología Filosófica.
  • Introducción a la Literatura.
  • Rilke, Pound, Neruda: Tres claves de la poesía contemporánea.
  • El Marxismo: visión crítica.
  • Teología de la Liberación y Lucha de Clases.
  • Libro de la Pasión.
  • El Rey David.
  • Poemas Dogmáticos.
  • Busco tu rostro: Antología poética.
  • Oficio – Antología poética.
  • Doctrina Social de la Iglesia.
  • Josemaría Escrivá, como escritor.
  • 21 Slogans Divorcistas.
  • Neruda Sus Mejores Poemas, El Mercurio – Aguilar.
  • Para Leer A Parra.
  • Diez Ejercicios de Comprensión Poética.
  • Sexualidad, Amor, Santa Pureza.
  • Yo soy el camino: Catecismo Católico Básico.
  • Jesucristo luz del mundo: Catecismo Católico Breve.
  • Veinticinco años de crítica. Zig-zag. 
  • Alonso Rumbo A Las Tierras Del Sur.
  • Alonso, Un Conquistador De Diez Años.

Biografía (Wikipedia)

Estudió en el Saint George’s College, donde participó en la Academia Literaria “El Joven Laurel” que dirigía el poeta y profesor Roque Esteban Scarpa. Estudió ingeniería. Posteriormente realizó estudios en Europa en la Universidad de Navarra, donde recibió el título de periodista. Allá obtuvo dos doctorados, el de Filosofía Eclesiástica por la Universidad de San Juan de Letrán en Roma y el de Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid con una tesis que versó sobre La génesis y producción de un poema, dirigida por el célebre José María Valverde, la que en 1964 se convirtió en el libro La creación poética.

En 1960 fue ordenado sacerdote y pertenece a la Prelatura del Opus Dei. Desde 1962 ha ejercido la docencia universitaria en España, Italia y Chile. En cuanto a su tarea como crítico literario, ésta ha sido publicada en el diario El Mercurio desde 1966.

Actualmente ejerce de capellán y de profesor de Teología Moral en la Universidad de los Andes.

Ver Cuatro Grandes en la Crítica Literaria Chilena durante el siglo Veinte (En http://www.cronicasliterarias.wordpress.com  o en www.escritorjorgearturoflores.wordpress.com

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